Hace más de seis meses UTPMPC ha conocido esta comunidad y se ha dado a la tarea de sacar semana tras semana a éstas familias de sus ranchos para hablar sobre sus problemáticas, las posibles soluciones, las necesidades más apremiantes y las fortalezas o posibilidades que tienen. Hace más de seis meses nos hemos dado a la tarea de conocerlos, de saber qué piensan y de oír sus propuestas de solidaridad. Hace más de seis meses les hemos puesto rostros a esas personas invisibles y olvidadas y hemos percibido por todos nuestros sentidos la realidad de un barrio olvidado.

Con nuestro trabajo y las posibilidades que hasta ahora se nos han dado, hemos construido 10 viviendas de emergencia, pero no son suficientes porque se han identificado 132 familias que la necesitan con suma urgencia. La cantidad de ranchos, cambuches y viviendas en pésimas condiciones es un asunto que atrofia la cabeza de cualquiera, que causa indignación y que invita a la acción. Es como si cada cambuche impulsara en nosotros una necesidad casi propia de transformar esa condición de vida, pero cuando aterrizamos sabemos que es necesario que las personas también lo deseen. Es por esta razón que en este tiempo nos hemos dedicado a sensibilizar una comunidad que parece sumergida en un letargo, que a simple vista parece olvidarse de las posibilidades de una vida justa y digna, pero que en el fondo está llena de familias honradas, trabajadoras y con ganas de salir adelante para brindar un futuro prometedor a sus niños.
Alguien dijo una vez que mientras recordemos haremos justas las causas de otros, mantendremos vivo su espíritu. Lo importante es no dejar morir en el olvido los ideales y mucho menos a las personas. Se trata de mantenerlas vivas como recuerdos imborrables para así tener claro el camino y las metas, pensar cada día en ellas, mantenerlas vivas en el Recuerdo.
Johana Muñoz.

1 comentario:
No conozco este barrio, aún no. Pero lo que creo no desconocer son sus múltiples problemáticas, porque éstas parecen repetirse en muchos lugares de Bogotá y de Colombia. Incluso si tomamos la situación de miseria, y las condiciones físicas de vivivienda (es decir, deconociendo particularidades como el desplazamiento forzoso, entre otros del contexto colombiano), estos escenarios no distan mucho de las Villas Emergencia en Argentina, las favellas en Brasil, etc.
Comparto con la autora su compromiso en la "acción", para contribuir a cambiar estas situaciones. No basta así con la crítica en el papel (físico o digital)en la cual cae muchas veces la academia, sino que hay la necesidad de "hacer", tal cual parece ser el trabajo de UTPMP.
Aun desconociendo a profundidad el trabajo desarrollado por ustedes, los felicito, felicito a la autora de este texto por compartir un poco de su experiencia. Les invito a seguir trabajando desde el "hacer", sin perder de vista las causas macro de estas situaciones indignas, de manera que mientras trabajamos en lo micro (la realidad misma de las personas), nos pensemos sociedad posible, en la cual haya espacio para todos en su diversidad, y su organización fuera innesesaria, no por su trabajo (el cual es muy bueno), sino porque TODAS las personas hayan resuelto lo referido a una vivienda digna.
Gracias
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